martes, 16 de julio de 2013

Pago de la Cuota anual

Los asociados que no tienen domiciliado el pago, de la cuota anual de 25 euros pueden realizarlo bien por ingreso, o por transferencia en la cuenta nº 0075 1210 16 0600023927, que tiene la Asociación en el Banco Popular


Os animamos a apuntaros a la Asociación para conseguir mejorar Colonia/Barrio España.

domingo, 19 de febrero de 2012

COLONIA ESPAÑA: VESTIGIOS DEL MONTE MEDITERRÁNEO





La “Colonia España” (núcleo urbano situado en el vértice noroeste del término municipal de Galapagar) está surcada, aproximadamente de norte a sur, por la Cañada Real Segoviana. Esta vía pecuaria es una de las principales de la trashumancia y que goza de la máxima protección posible desde los tiempos de Alfonso X el sabio, gracias a los privilegios que este dio al Consejo de la Mesta para favorecer el traslado del ganado desde los pastos de invierno a los de verano y viceversa. Por tanto, no cabe duda que confiere al lugar una importancia histórica, cultural y natural.

Hablar de su importancia natural es hablar de la fauna y flora que encierra. Pero, centrémonos en la flora, es decir, en el conjunto de especies arbóreas, arbustivas y herbáceas que se asientan en las tierras comprendidas por esa franja de terreno que divide en dos ese lugar tranquilo, y a la vez agitado, que es la Colonia España.

Fresnos (Fraxinus angustifolia), álamos blancos (Populus alba), álamos negros (Populus nigra), ailantos o árboles del cielo (Ailanthus altísima), encinas (Quercus ilex),quejigos (Quercus faginea), olmos (Ulmus minor), pinos resineros (Pinus pinaster), pinos piñoneros (Pinus pinea), almendros (Prunus dulcis), acebuche (olea europaea var. Sylvestris) y catalpas (Catalpa bignoioides) constituyen el estrato arbóreo de esta zona. Sin descuidar un pimpollo, ejemplar muy joven, de cedro (Cedrus sp.).

En cuanto a los fresnos, se erigen como gruesas columnas imponentes, formando casi un pequeño bosquete, en semigalería - en compañía de encinas y plátanos (Platanus hispánica)- a la altura del cruce con la calle Málaga. Si bien, se observan ejemplares jóvenes, producto de la germinación de las semillas aladas de sus grandes progenitores, que, desplazadas por el viento, aterrizan, y echan raíz en la tierra para suceder a los árboles padre, que las originaron. Ahora, en otoño, les vemos desvestirse, paulatinamente, de la hermosa fronda que lucen en primavera y verano.

Los álamos blancos y negros, también llamados chopos, crecen rápidamente y llegan a alcanzar alturas imponentes. Una pequeña chopera, de álamo negro, puede observarse junto a la iglesia, bien es cierto que en proceso de degradación. También se pueden ver algunos chopos blancos adultos. Además, se observan ejemplares jóvenes, en algún caso brotres de raíz, dispersos por algún punto de la cañada.

Los ailantos, o árboles del cielo, también crecen de forma rápida, de ahí su nombre. Se extienden con facilidad, conquistando zonas carentes de vegetación. Sus copas desarrolladas de adultos, a la vez que hermosas (se le usa como especie ornamental en muchos jardines) pueden proporcionar, si se les deja crecer, sombra a los viandantes.  

Al menos, se han localizado tres grandes ejemplares de encina, de varios cientos de años, conviviendo con los hermosos fresnos. No es coincidencia este hecho, ya que, lo que está revelando en realidad, es que se trata de un “pedacito” de bosque originario, que hasta hoy se ha respetado. De aquí nace la certeza que la Colonia España fue antes un monte de encinas y fresnos, con un cortejo de especies acompañantes, tanto arbóreas como arbustivas, de matorral y herbáceas. Por otra parte, el quejigo, del cual se han visto al menos dos ejemplares jóvenes (en este caso plantados, no espontáneos), también forma parte del bosque mediterráneo original.

De forma casi anecdótica se ha divisado algún joven ejemplar de olmo. Además, se plantaron algunos pinos resineros a la altura del cruce con la calle Saltos del Sil. Y se repoblaron con pino piñonero las zonas aledañas a la Ermita de El Cerrillo (construida en 1447 gracias a una donación de 1000 maravedíes realizada por el Marqués de Santillana).

Rosal silvestre (Rosa sp.), zarzamora (Rubus ulmifolius), retama (Cytisus multiflorus), romero (Rosmarinus officinalis), tomillo (Thymus vulgaris), endrino (Prunus spinosa) , aulaga (Genista scorpius) e incluso un ejemplar joven de vid (Vitis vinifera), conformarían el estrato de matorral y arbustivo, todos ellos constituyentes del cortejo acompañante de las especies arbóreas antes citadas, propias del bosque mediterráneo. A la zarzamora, esta especie conquistadora de espacios, de la familia de las rosas (Rosaceae), se la puede ver, desde los bordes del camino hasta escalando por una torre de la luz. Los anecdóticos ejemplares divisados de  retama y de rosa silvestre nos hacen de nuevo recrear el bosque originario en el que vivían, acompañando a las encinas y los fresnos. En cuanto al ejemplar de vid hallado, no nos cabe otro remedio que dejar desplegar las alas de la imaginación, y ver cómo tal vez un ave atrapó una de las uvas de la parra de un ciudadano, la engullió y dejó como resto la semilla al borde del camino, de la cual brotó este ejemplar de parra para nuestro deleite.  

Por último, destacar una gran variedad de especies herbáceas, entre las cuales se incluyen las pertencientes a la gran familia de las compuestas (Compositae), entre cuyos miembros se encuentran las margaritas (Bellis perennis), que adornan esplendorosamente con sus flores la cañada en primavera. Además de las gramíneas (Poaceae) y las leguminosas (Leguminosae), auténtica fuente energética pascícola para el ganado que recorría la cañada.

Se hace difícil, y ciertamente duro,  imaginar esta vía pecuaria sin esa diversidad de vegetación, que sostiene a su vez a una interesante y variada diversidad de especies de fauna. Paralelamente, se hace necesario dar gracias a la Naturaleza por hacernos tan agradables los paseos por esos pasos, otrora de ganado trashumante. De este hecho brota otra necesidad muy elevada: la de conocer, respetar, cuidar, amar y defender este legado de incalculable valor.

Por ello es nuestra responsabilidad mimar cada ejemplar adulto y, tanto más, cada pequeña planta, pensando no sólo en nosotros, sino además en los niños, y en los que han de venir, para que puedan decir que sus antecesores fueron respetuosos con el patrimonio natural que hoy día disfrutamos, y que incluso se esforzaron por mejorarlo.   

viernes, 23 de septiembre de 2011

Licencias por obra menor



Nos avisan algunos vecinos que estaban realizando pequeñas obras y la Policía Municipal les solicitó esta  licencia de obras.

Para solicitar la licencia hay que acudir a la Plaza de la Constitución, 1 y en el Area de Urbanismo rellenar un impreso, presentar un presupuesto de la obra  e ingresar el importe de la licencia en el Banco  y presentar la solicitud en el Registro.

Muy importante: Hay que abonar una  fianza de 150 euros para responder de posibles deterioros. Solo se devuelve la fianza  si se presenta en el Ayuntamiento una nota firmada por  la empresa que retire los escombros, o por la que recibe los vertidos en el PUNTO LIMPIO DE Galapagar

  En caso de no sacar la licencia nos exponemos a  una multa y suspensión de obra

domingo, 24 de julio de 2011

Los sonidos de la naturaleza y de la vida en nuestro entorno



La primavera ha finalizado, y al fin el ansiado verano nos visita. Atrás han quedado algunas de las postales más bonitas del año, la floración de campos y arboles, aparición del canto de los pájaros, insectos, que darán paso al croar de ranas y cantar de grillos. Vivimos en un marco envidiable, rodeados de campo (cada vez menos), y de animales. Somos privilegiados por poder cultivar nuestros huertos y cuidar de nuestras mascotas, alejados de sirenas de ambulancias, trafico u obras. A veces ésta primavera no es tan agradable. El despertar de la Naturaleza no es tan silencioso, a veces nos da alergia, e incluso, a veces nos molesta. Reflexionemos sobre el entorno en el que vivimos, tenemos que ser más tolerantes con los ciclos vitales. No podemos poner límites a la expresión de la vida, no podemos acallar el sonido de las aves, el cantar de grillos o el croar de ranas, tanto si están en libertad, como si algún vecino tiene la suerte de tenerlos en su jardín, ellos no entienden nuestras ataduras, y afortunadamente, la primavera da paso al verano, y la sangre de todo ser vivo se aquieta, dejándonos disfrutar del apacible verano.

Cada vez más vecinos disfrutan del cultivo de huertos y cuidado de mascotas. A veces estas mascotas no son del todo silenciosas: épocas de celo, gente transitando por la calle. Recordemos que los perros ladran cuando sospechan que alguien extraño se acerca, es su forma de avisarnos, y las aves llaman la atención de sus parejas en la época de celo con sus cantos. Son situaciones pasajeras, parte de sus ciclos vitales. Vivimos en el campo, no en la ciudad, esos son los sonidos que nos acompañan, seamos tolerantes y disfrutemos del lugar privilegiado donde vivimos.

sábado, 9 de julio de 2011

NUESTRAS VECINAS LAS CIGÜEÑAS QUE OCUPAN NUESTRA TORRE DE LA IGLESIA DE COLONIA ESPAÑA

Contaban nuestros abuelos que las cigüeñas eran emigrantes como ellos, marchaban a África en invierno y volvían por primavera. Entonces muy listas ellas encontraron unos habitáculos muy altos que eran muy seguros y más calentitos que sus anteriores moradas. Unas a otras se fueron avisando

Descubrieron también que junto a sus nuevas casas habitaban unos seres, muy despilfarradores que abandonaban comida por todas partes. Pensaron entre todas las cigüeñas que era una tontería eso de la emigración cuando había tanta comida y nadie las molestaba

Una cigüeña, que vino de Alcalá, comentó que estos seres vivos llamados hombres y mujeres creían que donde ellas vivían nacían muchos niños y pensaron que este era el motivo del buen trato que recibían. Las cigüeñas estaban tan contentas que se pasaban todas las noches crotoreando, haciendo un ruido tan enorme con sus picos, que nadie podía dormir. No se sabe porqué motivo, esto provocó que cada vez nacieran más niños.